Eran alrededor de las 9 de la noche y durante el día hice lo que normalmente hago: Universidad, Trabajo. Pero además, había seguido a través de Internet el proceso para rescatar a los mineros.
Bendito Internet que mantuvo a mis compañeros de oficina pendiente de los minutos que faltaban para el rescate.
Bendito Internet, redes sociales y medios en línea que me permitieron saber cuando se llegaba la hora de la salida del primer minero.
Pero entonces, ahí, llegada la hora, bajé las gradas corriendo para ver por televisión la salida de Florencio Ávalos, el primer minero rescatado.
Tenía que verlo en televisión, porque la televisión me daba una sensación de cercanía que el Internet aún no ha logrado causar en mí.
El Internet me da inmediatez, la información más actualizada, a la que los medios tradicionales no han llegado. Pero la televisión tiene un efecto emocional, que hace que me desconecté de ese mundo virtual por unos momentos.
Luego volví a mis quehaceres y el ganador volvió a ser Internet, que permite que mientras trabajamos -quienes lo hacemos usando computadora-podamos estar conectados siempre a la información.
Los grandes perdedores luego de la noticia internacional del año, fueron los encargados de la prensa escrita, que repitieron al día siguiente, lo que ya todos sabían por televisión, radio e Internet.
Ante la inmediatez que brindan las nuevas tecnologías y los medios como televisión y radio, la prensa escrita debería ser el ganador en análisis, pero pocos lo logran.
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